Blockchain "es como un enorme registro donde se anota con colosal seguridad todo lo que se desee fijar de una forma permanente, segura y sin mediador: una clase de registro sin registrador o contabilidad sin contable", enseña Javier Ibáñez, director del Observatorio Fintech Comillas Everis y director del primer laboratorio blockchain en España. Los datos están en un universo de ordenadores, no en una nube. En expresiones de este profesional, "es una red distribuida, una red de puntos, llamados nodos o servidores. Por eso se denomina 'tecnología de registro distribuido', porque se distribuye la información entre todos".
En esta red, donde los servidores está conectados entre sí por medio de un sistema peer-to-peer (P2P), los equipos usan un protocolo —lenguaje— de consenso para corroborar que cada apunte está verificado y hacer novedosas operaciones. "Cada nodo puede apuntar datos sin poner en una situación comprometedora la intimidad, puesto que la información está encriptada. Hay unas reglas muy estrictas, por eso la intimidad está garantizada, porque para entrar se debe tener unas claves", añade Ibáñez.
La información que se transmite en esas operaciones se llama token. Para quitar tokens o modificar la blockchain, los ciberdelincuentes deberían poner en una situación comprometedora varios cientos o una cantidad enorme de ordenadores a la vez, por lo cual esta descentralización y el encriptado hacen que las transferencias sean resistentes a la manipulación. A efectos servibles, esta infraestructura da la oportunidad de llevar a cabo transferencias seguras y verificables en internet. Cuándo se utilizó por primera vez?
Bitcoin fue quien ingresó por primera oportunidad esta tecnología en el año 2009, cuando el irreconocible Satoshi Nakamoto, un creador o grupo de programadores, desarrolló esta moneda virtual tras el estallido de la crisis económica con el idealista propósito de que sustituyera al dinero.
La efectividad y seguridad de la blockchain hizo que varios sectores hayan puesto sus ojos en ella. Mastercard comunicó la semana anterior que va a abrir el ingreso a su red de blockchain a clientes, compañias y bancos con el propósito de prestar novedosas maneras de hacer pagos transfronterizos.
En España, cerca de 70 compañias de diferentes sectores se sumaron en el consorcio Alastria, la primera red nacional regulada fundamentada en blockchain de todo el mundo. Así como comentan en su sitio web, hablamos de una "blockchain semipública y permisionada, así como enfocada para su uso en un ámbito sujeto a regulación de españa".
¿Cuántas 'blockchain' hay en el planeta?
No hay una sola blockchain. Probablemente halla tantas como se creen, y la red puede ser pública o privada. En la situacion de Bitcoin, todos los que compran o abonan con esta criptomoneda lo hacen en una red pública. Si la red es privada, los datos que se introducen en ella son, valga la redundancia, de carácter privado —información bancaria, tributaria, sanitaria, por ejemplo—.
En todas las situaciones, el sistema de seguridad que se crea está controlado por nodos, en la analogía previo, los ordenadores. "Esos nodos son validadores, oséa, que administran que los datos se vayan incorporando en la cadena de bloques y se encripten de manera correcta. Por eso se denomina blockchain, los datos quedan encadenados", muestra Javier Ibáñez. "El que hace una transferencia hace una nota, un bloque de datos nuevo, que puede contener lo que deseamos, pero ese apunte está encriptado", añade.
¿Por qué es importante?
La herramienta de esta tecnología es que con ella desaparecen los mediadores. "Tienes registros sin registradores, pruebas de datos que no se tienen la posibilidad de cambiar, puesto que remover un eslabón de la cadena y poner otro en su lugar es, en la costumbre, irrealizable. Es como el tiempo, puedes ir hacia enfrente pero no hacia atrás, es imposible cambiar", sugiere Ibáñez. En este punto entran en juego dos conceptos, uno es el de la identidad digital soberana. "Una persona, en lugar de tener 40 claves —la de Facebook, la del banco, la de Hacienda, la de la Seguridad Social—, tiene una exclusiva y la gestiona desde una blockchain. Se llama soberana porque quien la maneja es esa persona".
El segundo criterio es el de los smart contracts (smart contract en inglés) que, según enseña Ibañez, "más que un contrato es un programa (software) que dispara una orden automática. Tienen la posibilidad de ser pagos, entregas... El contrato circula por la blockchain y es un método de meter datos en ella automáticamente".

Sabiendo estos dos conceptos, la burocracia además desaparecía. "Esto es lo que le otorga el golpe definitivo a los trámites, al papel administrativo. No hacen falta ficheros. Todo está metido en tu identidad digital soberana", agrega este profesional.
El inconveniente, según Ibáñez, es que "puede remover cargos laborales al remover mediadores, administradores, gestores. Eso va a desaparecer en relación las gestiones lo pongan en costumbre".
Además, al poder marcar el origen y el paseo de cada transferencia, la blockchain puede ayudar a evadir el estafa tanto en donaciones o ayudas a la cooperación, como en el mercado del arte —ayudando a descubrir probables falsificaciones— o en el de coches de segunda mano —para evadir las manipulaciones en los cuentakilómetros—. Su aplicación además puede ser útil para asegurar la certeza e inalterabilidad de unas cuentas públicas, entre otras cosas.

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